El verano es temporada alta en prácticamente cualquier lugar del mundo. Sin embargo, suele ser en los destinos de playa donde más se concentra el turismo. Las Islas Baleares, por ejemplo, se llenan de turistas venidos de todas partes. Y es normal, dada la gran cantidad de playas paradisíacas y calas asombrosas que se encuentran en la zona. 

Nosotros hemos tenido la suerte de poder visitar las islas durante el verano, aunque siempre intentamos que fuera en junio o septiembre, cuando hay turismo pero un poco menos que en los meses de julio y agosto, por ejemplo. Hace unos años, además, decidimos hacer una escapada de un día a Ibiza, una aventura de ida y vuelta que nos encantó. Y es que las islas se pueden visitar a un bajo precio durante el invierno ya que en estos meses del año, al no haber tanta fluidez de gente, se puede disfrutar de una parte de las islas que no es visible en verano. 

De todas las Baleares, la isla de Mallorca es un destino perfecto para visitar en invierno, no solo es la más grande también tiene mucho que ofrecerte más allá de las playas. Además, al ser temporada baja, los hoteles 4 estrellas en Mallorca son más baratos y quizás es una buena oportunidad para disfrutar un poco del lujo que en verano se vuelve más complicado. También los restaurantes locales ofrecen precios más económicos y, probablemente, no tengas que hacer colas o “pelearte” para coger una buena mesa. 

En definitiva, visitar Mallorca en invierno, es una muy buena opción para conocer la isla de otra forma y hacerlo más barato que en otros meses del año. Sigue leyendo porque te traemos algunas de las razones por las que no te puedes perder este destino en España.

La ciudad de Mallorca

La isla de Mallorca posee todo un conjunto de peculiaridades que la hacen muy especial. La ciudad de Palma fue un punto importante en el comercio para árabes y cristianos y gran parte de sus callejuelas empedradas y estrechas dan constancia de ello.

Además de la ciudad y las playas, los pequeños pueblos y, por supuesto, su naturaleza hacen de Mallorca un destino cada vez más preciado y valorado en el mundo entero. Un destino del que pudimos disfrutar nosotros hace unos meses y en los que también intentamos conocer rincones más desconocidos. Aún así, hay algunos imprescindibles que no puedes perderte. 

Catedral

La catedral Santa María de Palma es una de las bellezas más singulares que existen en nuestro país. Lo primero que te llamará la atención es, sin duda, su gran tamaño. De hecho, puede verse casi desde cualquier punto de la ciudad y acceder a la terraza te permitirá contemplar una de las vistas más impresionantes de Mallorca. Eso sí, coge fuerzas, porque para llegar hasta la cima tendrás que subir más de 200 escalones empinados.

catedral de Mallorca
La Catedral de Mallorca. Imagen de Thomas H. en Pixabay

Como es de estilo gótico, la luz juega un papel muy importante en su construcción. Por ello, ver por dentro de la catedral es algo que no te puedes perder por nada del mundo. Además, tiene el rosetón gótico más grande de Europa. Recomendación especial y que no puedes obviar por nada del mundo es disfrutar del atardecer en la Catedral, la luz del sol reflejada en la piedra de la Catedral te dejará, simplemente, con la boca abierta. 

Palacio Real de L’Almudaina

Seguro que has oído hablar de este monumento en alguna ocasión. Y es que el Palacio Real de La Almudiana aparece en todas las revistas durante el verano porque es el lugar donde veranea la Familia Real. Además, esta increíble construcción forma parte del Patrimonio Nacional.

Tiene una asombrosa arquitectura de orígenes árabes y en el palacio se llevan a cabo exposiciones de grandes artistas y actos conmemorativos. Además, sus habitaciones están plagadas de obras de arte como esculturas o decoración de todo tipo. Es otro imprescindible que no puede faltar.

Castillo de Bellver

A tres kilómetros de Palma se encuentra un castillo medieval bastante peculiar. Su forma circular, con torres adosadas, lo ha convertido en un monumento diferente.

El castillo de Bellver fue la antigua residencia de los reyes de Mallorca. Más tarde, en el siglo XVIII, pasó a ser una prisión. De hecho, el escritor Jovellanos estuvo preso en este lugar. Actualmente es la sede del Museo de Historia de la Ciudad, por lo que acudir al castillo es una actividad entretenida. Además, este monumento está rodeado de un precioso bosque.

Calas y playas

Probablemente esta es una de las partes más importantes del post para los amantes del mar. Pero también debería serlo si decides viajar a Mallorca en invierno porque aunque no vayas a bañarte en el mar, visitar las calas, disfrutar de las vistas del mar y su brisa… sienta bien en cualquier época del año. Además, en invierno estarán prácticamente desiertas, sin turistas a los que sortear, por lo que podrás pasear tranquilamente y disfrutar de la naturaleza que ofrece la isla y sus calas.

La Cala des Moro o Cala Millor, que durante el verano están abarrotadas de gente, son lugares en los que pequeños pescadores y familias locales pasan las tardes. En Cala Millor, además, existen una gran cantidad de restaurantes y bares, algunos de ellos abiertos durante estas fechas. Respecto al alojamiento, durante el verano los precios están por las nubes y probablemente acabarías en un Airbnb o un apartamento turístico. Sin embargo, aprovecha que no es temporada alta para disfrutar de otros hoteles de más estrellas y que están abiertos como, por ejemplo, el Iberostar Cala Millor. ¿Quién dijo que la playa era solo para el verano?

Qué ver en Mallorca en invierno: pueblos locales con encanto

Pollensa

Dejemos la ciudad de Mallorca a un lado y disfrutemos del resto de la Isla. Toca hacer un recorrido en coche o moto para visitar pequeños e increíbles pueblos como, por ejemplo, Pollensa. Este pueblecito es Patrimonio Mundial y es un enclave medieval precioso que, además ha inspirado a una gran cantidad de intelectuales,como Agatha Christie.

Sus calles empedradas, casas de origen medieval, calas que se funden con la arquitectura local y monumentos te dejarán con la boca abierta. Además, este pueblo cuenta con un puerto grande por el que podrás dar un paseo al atardecer.

Una calle en Pollença

Valldemossa

Otra pequeña joya de la isla en la que también se han hospedado personajes famosos es Valldemossa. Se trata de otro pueblo con una arquitectura medieval envidiable. Sin embargo, en este caso sus calles se funden con la montaña, creando una estampa inolvidable.

Santanyí

Por último, para una escapada a Mallorca en invierno, os proponemos visitar el pueblo de Santanyí, al sur de la isla. Al igual que Valldemossa y Pollensa, en esta villa encontrarás estilos arquitectónicos de diversas épocas. Santanyí, además, posee un comercio local muy arraigado, de modo que en sus calles hay numerosas tiendas de telas o gastronomía local. El mercado de Santanyí es famoso y se celebra los miércoles y sábado, por lo que es un muy buen plan matutino para descubrir productos locales como… ¡la sobrasada!

Como ves, se pueden visitar destinos costeros en épocas diferentes al verano aprovechando que es temporada baja. ¿Necesitas más motivos para visitar Mallorca?

Un comentario en “Visitar Mallorca en invierno”

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