Lo bueno de mudarme a vivir a Málaga, donde nací, después de toda la vida en Barcelona, es que la siento como si fuera totalmente nueva. Aunque vivo en un pueblo cercano, disfruto mucho estar redescubriendo la ciudad más boquerona de España y rincones como el Jardín Botánico de Málaga.

Aprovechando el buen tiempo que aún hace por el sur, hace unas semanas nos fuimos a pasar el domingo por la mañana al Jardín Botánico de Málaga.

El Jardín de la aristocracia

Al llegar al Jardín Botánico de Málaga, esperaba encontrarme con «lo de siempre» en este tipo de jardines. Plantas y árboles de familias y especies de todo el mundo, algún estanque, paseos de palmeras. Y sí, el Jardín Botánico de Málaga tiene todo eso, pero no es lo que le hace más especial.

Lo que, para mí, hace especial este remanso de paz es la historia que hay detrás. El nombre real de este parque es Jardín Botánico Histórico La Concepción. Y es que La Concepción era cómo se llamaba a la hacienda que ocupaba varias fincas al norte de Málaga y donde se cultivaba cereal, almendros, olivos, entre otros frutos.

Su creación se la debemos a Jorge Loring Oyarzábal y Amalia Heredia Livermoro, ambos marqueses de Casa Loring. Estos dos empresarios llegaron a Málaga dispuestos a hacer fortuna y la idea del jardín rondaba por su cabeza desde su luna de miel por Europa. Durante ese viaje de novios descubrieron muchos parques, haciendas, palacios y botánicos que sembraron en ellos las ganas de tener un jardín propio repleto de plantas autóctonas y exóticas. De ello se encargó un jardinero francés de nombre Jacinto Chamoussent.

Desde sus inicios, el jardín fue conocido por toda Europa pero no por su belleza sino por la colección de restos arqueológicos recuperados por el matrimonio. Todas estas piezas las recopilaban en el Museo Loringiano, ubicado dentro del Jardín Botánico de Málaga y fácilmente reconocible cerca de la salida del mismo pues se trata de un templete dórico construido en 1859. Si bien el Museo sigue en pie, toda la colección de los marqueses de Casa Loring están divididas hoy en día entre el Museo Arqueológico Nacional y el Museo Provincial de la Aduana en Málaga.

De Bilbao a Málaga

A principios de siglo XX (en 1911 para ser exactos), el Jardín Botánico de Málaga fue adquirido por un matrimonio de Bilbao. Rafael Echevarría y Amalia Echevarrieta decidieron hacer más grande el jardín. Así, construyeron nuevas zonas como la famosa Avenida de Palmeras, el arroyo de la Ninfa o el Mirador. También apostaron por incorporar al jardín esculturas contemporáneas, dotando de una elegancia clásica a La Concepción.

El estanque de la Ninfa del Jardín Botánico de Málaga

Tras la muerte del matrimonio, fue el hermano de Amalia quien se hizo cargo de la hacienda hasta su fallecimiento en 1963. Hasta la década de los 90, debido al abandono del recinto, sus edificios y jardines, La Concepción vivió su fase más decadente. Finalmente, en 1999 el Ayuntamiento de Málaga adquirió la concepción y tras una fase de obras y rehabilitación, el Jardín Botánico de Málaga se abrió al público en 1994.

Una vez fallecido el matrimonio vasco, La Concepción pasó a manos del hermano de Amalia, Horacio Echevarrieta, quién conservó la hacienda en perfecto estado hasta 1963, año en el que falleció. A partir de entonces la finca entró en franca decadencia, con el abandono por sus herederos de sus edificios y jardines.

Qué ver en el Jardín Botánico de Málaga

Con un diseño paisajista, adentrarse en el Jardín de Málaga es sentirse lejos de la ciudad y del mar, envolverse de una fauna y flora que bien podria ser característica de cualquier bosque salvaje.

Grandes árboles, puentes, cascadas, fuentes, escalinatas, riachuelos y también invernaderos. Incluso una Avenida de Palmeras puedes encontrar en el Jardín Botánico de Málaga. A mí me gustaron especialmente los pinos, el estanque de la Ninfa, el bosque de bambú y los nenúfares. Sin embargo, hay más de 3.000 especies en la finca, así que tienes variedad para escoger tu preferido.

Una de las 3.000 especies de plantas en el Jardín Botánico de Málaga
En el Jardín Botánico de Málaga hay más de 3.000 especies

Mención especial para la Casita del Jardinero, donde hay una exposición permanente en la que se cuenta la historia de la hacienda La Concepción con… ¡Barbies! Aunque, a mi parecer, un poco descuidada, la exposición bien merece la pena dedicarle unos minutos. Es idea del artista Alberto Martín, especializado en crear instalaciones con muñecas Barbies. Para llevar a cabo este proyecto, Martín estudió fotos de la época y reconstruyó las escenas de dichas fotos utilizando Barbies pero también otros muñecos célebres como Ken o Madelman.

Si vais con tiempo, además de la visita a la exposición de las Barbies, tiene muy buena pinta la ruta de los miradores, con áreas de descanso y paradas escénicas con vistas a la ciudad de Málaga y la colección de frutales. A nosotros no nos dio tiempo pero ya tenemos una excusa para volver ;P

Información práctica

El Jardín Botánico de Málaga abre de martes a domingo. El horario depende de la época del año pero suele ser de 9:30 a 16:30 de octubre a marzo y de 9:30 a 19:30 el resto del año.

La entrada cuesta 5,20€ o 3,10 reducida (menores de 16, estudiantes hasta 26, pensionistas y jubilados). Aunque los domingos de octubre a marzo es gratis. El resto de domingos del año tampoco hay que pagar entrada a partir de las 15:30.

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