Realizar esta visita histórica fue una buena, aunque agria, decisión. Visitar el campo de concentración de Sachsenhausen no es divertido, entretenido ni alegre. Pero es NECESARIO. La visita a este infierno te ayudará a conocer y aprender la historia. Porque si algo tiene este tipo de visitas culturales es que ayudan a CREAR CONCIENCIA.

Breve historia del campo

El campo abrió sus puertas en julio de 1936, tras ser construido por los internos de los campamentos de la región de Emsland. Fue el primer campo de concentración en establecerse después de que el nazi Heinrich Himmler fuera nombrado jefe de la Policía alemana.

Ya desde su construcción se concibió como un campo «modelo», con una arquitectura de estilo panóptica. Por eso, los barracones se desplegan en abanico alrededor de una plaza semicircular donde a diario se realizaba la formación y recuento de presos. En esta plaza además, estaba la principal torre de vigilancia, la Torre A, en la que un soldado con su metralleta podía disparar hacía cualquier rincón del campo.

mapa del campo de concentración de Sachsenhausen
Mapa del campo de concentración, en rojo se aprecia la configuración panóptica del campo

En la entrada al campo puede leerse en alemán la frase «el trabajo libera». La utilizaban los nazis para dar esperanza a los presos haciéndoles creer que si trabajaban, algún día saldrían de allí.

La esperanza por reencontrarse con sus familias, volver a sus vidas o salvar a sus hijos de ese infierno era lo único que ayudaba a los prisioneros a mantenerse en pie y sobrevivir. Y los alemanes, gracias a esa esperanza, tenían mano de obra abundante y gratis para trabajar en sus proyectos.

En 1944 el 90% de los prisioneros del campo de concentración de Sachsenhausen eran extranjeros

Al principio, la mayoría de internos eran ciudadanos alemanes y opositores políticos al régimen. Sin embargo, el campo acabó recluyendo también a judíos, homosexuales, gitanos, polacos y soviéticos. Y es que con el desarrollo de la Segunda Guerra Mundial, miles de personas de los territorios ocupados por Alemania fueron trasladadas a este campo, convirtiéndose en trabajadores forzosos. En este sentido, allá por 1944, el 90% de los prisioneros eran extranjeros.

Entre 1936 y 1945, el tiempo que el campo estuvo en activo, más de 200.000 personas fueron internadas y cerca de 30.000 fueron asesinadas. Miles de ellos murieron a causa de las pésimas condiciones en las que vivían y a consecuencia del hambre, la enfermedad, el trabajo forzado y los malos tratos.

La vida en el campo

Los presos vivían hacinados en barracones pensados para con capacidad para 150 personas y que llegaron a acoger hasta 250 tras el estallido de la Segunda Guerra Mundial. Dormían tres personas en cada cama y 500 prisioneros compartían 12 letrinas.

Además de los barracones, el campo también tenía enfermería, cárcel, una zona de cuarentena, una zona de fusilamiento, cámara de gas, hornos crematorios e incluso una pista donde los presos probaban la resistencia del calzado para los militares nazis. (Aquí debajo: imágenes del baño, dormitorio, letrinas y hornos)

Muchos de ellos, además, fueron víctimas de experimentos médicos u operaciones sistemáticas de exterminio.

Camilla del campo de concentración de Sachsenhausen
Una de las camillas donde se llevaron a cabo experimentos médicos con presos enfermos y sin anestesia

Más de 200.000 personas fueron prisioneros en Sachsenhausen y 30.000 asesinadas

El 22 de abril a las 11:07 llegaron los ejércitos soviético y polaco al campo. Una hora que ha quedado grabada para siempre en el recuerdo de los supervivientes y también, de forma simbólica, en el reloj de la entrada al campo.

entrada al campo de concentración de Sachsenhausen
El reloj en la entrada al campo marca las 11:07, la hora a la que fue liberado el 22 de abril de 1945

Aunque Sachsenhausen fue liberado de los nazis en 1945. Posteriormente, hasta 1950, fue ocupado por los soviéticos que también lo utilizaron como campo de concentración para prisioneros políticos, bajo el nombre “Campo Especial núm. 7”.

Testimonios de los prisioneros

Si te decides a visitar este campo de concentración, tendrás acceso a infinita documentación, contenido audiovisual, vestimenta y fotografías que reflejan, de forma fidedigna, el horror de la vida en el campo.

Una de las cosas que más me impactó fue el mensaje en una botella que encontraron durante 2003 mientras se hacían unas obras en el campo. El mensaje fue escrito por Anton Engermann en abril de 1944. Llevaba recluso 7 años en el campo y deseaba volver a casa con su enamorada. A pesar de las duras condiciones de vida, tal y como él mismo relata con sus propias palabras, su espíritu permanecía inquebrantable, esperando que la situación fuera a mejor.

En este campo también hubo hasta 193 españoles. Uno de ellos fue Pedro Martín, el último superviviente español del campo, quien relata en esta entrevista cómo en ese infierno vio lo mejor y lo peor del ser humano.

Otros datos

  • En ocasiones, el campo también se utilizaba con fines propagandísticos. Sachsenhausen apareció en artículos de prensa como un campo “modelo” con fotografías de los presos trabajando. Sin embargo, eran fotos manipuladas. A veces, los que aparecían no eran presos sino soldados de las SS, fuertes y en buen estado físico. Y cuando los protagonistas de la foto eran presos de verdad, éstos aparecían con gorros, guantes, etc…indumentaria que, en realidad, nunca estaba a su alcance.
  • Cuando en febrero de 1945 los alemanes estaban a punto de perder la guerra, se ordenó la evacuación del campo. Más de 3.000 internos fueron asesinados por considerarles “peligrosos” o porque estaban clasificados como “no aptos para marchar”.
  • En este campo de concentración también estuvo durante unos años Georg Elser, el carpintero alemán que intentó matar al Führer.
  • También se utilizó como centro de entrenamiento para soldados de las SS. De hecho, la mayoría de soldados eran muy jóvenes, menos de 20-25 años. Los nazis consideraban que era la edad perfecta para ser soldado porque su moral aún no se había desarrollado.
  • Más de 2.000 mujeres pasaron por Sachsenhausen, muchas de ellas fueron obligadas a trabajar como esclavas sexuales.

Tres opciones para visitar el campo de concentración de Sachsenhausen

Excursión con guía

Es probablemente la opción más cómoda, didáctiva y sencilla. Irás en un grupo, quedaréis en Alexanderplatz y juntos iréis hasta el campo en tren.

Antes de iniciar la excursión, el guía realizará una breve introducción. La excursión dura en total unas 6 horas. A través de este enlace puedes reservar tu excursión con guía al campo de concentración de Sachsenhausen.

Free tour

Existen muchas opciones de free tour en español en Berlín. Una de ellas es para visitar este campo de concentración.

Esta es una buena opción para quienes quieran que alguien les explique la historia del campo, aunque los grupos suelen ser de más de 20 personas. El pago es «libre», es decir, tú decides cuánto pagarás al guía pero lo mínimo recomendable son 10-15€ por persona.

Visita por libre

Es la opción más económica (tan solo tendrás que pagar 3€ para la audioguía y 0,50€ para el mapa del campo) pero la menos recomendable.

El campo de concentración es muy extenso y tiene diversas exposiciones, barracones, rincones y zonas que visitar. Si lo haces todo por tu cuenta y con audio guía…se hará mucho más pesado, denso y difícil de digerir.

Esta visita es dura y dolorosa, si además no hay interacción con otras personas y estás tú solo con la guía ante el horror…es probable que te canses mucho antes, que te pierdas detalles importantes y que no sepas ni por donde empezar. Por eso nosotros recomendamos siempre hacer esta excursión con guía o mediante free tour.

Si finalmente decides hacer la visita por libre, consulta la web oficial para ver horarios y cómo llegar en tren o coche.

Recursos para tu viaje a Berlín

Además de toda esta información sobre el campo de concentración de Sachsenhausen, es importante que prepares tu viaje a Berlín si quieres que te salga económico.

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