Tamara es adicta a los viajes. Tanto que, junto con Fran, son el alma detrás de Mochiadictos. Y esta pasión hace 20 meses que la comparten con su hijo Oliver. Antes de que empezaran una nueva aventura viajera viviendo en una casa con ruedas, pude entrevistar a Tamara para conocer su experiencia, filosofía y visión como madre viajera.

Tamara, madre viajera al mando de Mochiadictos.

¿Qué significa para ti ser una madre viajera?

Pues significa mucho, creo que el mundo es la mejor escuela a la que podemos asistir todos, por lo que estoy feliz de poder disfrutar de todo este aprendizaje acompañada de mi familia.

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A nivel de organización del itinerario, ¿qué implica viajar con niños? (cómo te organizas, si improvisas, lo llevas preparado…)

Lo que más cambia son los ritmos, aunque siempre hemos sido de viajar muy lento, ahora lo hacemos todavía más. Por ejemplo, si antes planeábamos visitar tres sitios de una ciudad en un día, ahora vamos solo a uno.

Por otra parte, improvisamos el 90% de la ruta, paramos varios días en cada sitio, si estamos a gusto nos quedamos más, y si no, nos movemos antes.

Lo mejor es disfrutar de tiempo de calidad en familia

¿Cuáles son los pros y contras de viajar con niños?

Lo mejor es disfrutar de tiempo de calidad en familia. También la facilidad con la que sociabilizamos, sobretodo con gente local. Fran y yo somos más bien tímidos con respecto a dar el primer paso para sociabilizar con otros viajeros, pero con Oliver es facilísimo. Y, a veces, por viajar con niños, nos evitamos colas 😉

La parte negativa es que hay determinadas cosas que, por el momento, hemos dejado de hacer, como algún trekking más complicado o actividades no aptas para bebé.

¿Cuál ha sido tu mejor experiencia viajando con tu hijo?

Hemos tenido muy buenas y no sabría quedarme solo con una. Como momento inolvidable, Oliver dió sus primeros pasos oficiales en el Coliseo Romano. También fue muy especial el primer día que vimos canguros en Australia. Por último, el día que aterrizamos en Krabi con Oliver, “nuestro pueblo” en Tailandia.

¿Y el mayor contratiempo?

Cuando tuvimos que quedarnos una noche ingresados en el hospital pediátrico de Brisbane, Australia por un virus en la garganta.

Ser madre y viajera es un trabajo a tiempo completo ¿dónde queda el tiempo para ti o para estar en pareja?

El tiempo para mí lo encuentro casi cada día, Fran y Oliver salen a jugar o pasear muchas veces sin mí, aunque ese tiempo suelo utilizarlo para adelantar trabajo. También, sobre todo si estoy en Málaga, a veces lo dedico para mi y para quedar con amigas.

El tiempo para estar en pareja lo encontramos cuando Oliver duerme, todavía nos da, mínimo, una hora de siesta al día de tregua y por las noches.

Me gustaría que Oliver aprenda a valorar lo afortunado que es y que no son necesarias mil cosas materiales para ser feliz

¿Qué crees que aprenden los niños viajando o cómo afecta a su educación y el desarrollo de su personalidad?

Creo que se convierten en niños y futuros adultos muchos más flexibles y con muchos menos prejuicios. También es una oportunidad de que aprendan de forma divertida y totalmente vivencial, idiomas, capitales de países, diferentes culturas, nombres de ríos y montañas. Además del plus de jugar con niños de países y con culturas diferentes casi cada día.

Por último, y esto es algo que más bien a mi me gustaría que aprendiera, es a valorar lo afortunado que es y que no son necesarias mil cosas materiales para ser feliz.

¿Crees que tu hijo heredará tu pasión por los viajes?

No sé si lo heredará, pero por el momento callejero ha salido.

¿Qué recomendarías a otras madres que sientan miedo a viajar con sus hijos?

Pues les diría que, si tienen miedo, pero desean viajar con ellos, que adelante. Que si su miedo es por si se ponen malitos, igual pueden coger un resfriado o cualquier virus en Malasia que en la puerta de casa. En este sentido, les recomendaría siempre viajar con seguro de viaje.

También les diría que los peques tienen una capacidad de adaptación brutal, mucho mejor que la de cualquier adulto, mientras estén con mamá, con papá, o con los dos, ellos estarán felices.

Si mañana empezara tu primer viaje en familia, ¿qué te llevarías y qué dejarías en casa?

Me llevaría mi mochila de porteo y la trona portátil, muda para una semana (aunque el viaje sea de tres meses), pañales para el primer día o máximo dos y creo que poco más.

Ahora mismo no caigo en que me dejaría porque solemos viajar con bastantes pocas cosas. Pero quizá dependiendo del destino te diría el carro de paseo, que la mayoría de veces nos ha servido solo para cargar las mochilas.

Cada vez que regresas a Málaga… ¿piensas que es una locura viajar con niños?

No, al contrario, me reafirmo en que es la “mejor locura” y la mejor herencia que le puedo dejar a Oliver.

*Esta entrevista forma parte de un reportaje sobre madres viajeras que puedes leer aquí.

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