Alberto y Carolina de Explora la bola llevan más de 15 meses de viaje. Viajar durante tanto tiempo es posible. Ellos lo demuestran cada día en sus Stories, con sus consejos y trucos para viajar barato. Uno de sus pilares para ahorrar viajando ha sido el pet sitting, es decir, cuidar mascotas a cambio de alojamiento gratis. Ellos han sido cuidadores de mascotas en cinco ocasiones y en cuatro países: Nueva Zelanda, Tailandia, Malasia y Filipinas. 

Nosotros ya os hemos contado nuestra experiencia pero también queríamos compartir otro punto de vista porque, ya sabéis, para gustos, ¡los colores! 

pet sitting en Malasia
Carolina y Alberto con Billy en Malasia

¿Qué os motivó a ser pet sitter?

La motivación inicial fue ahorrar dinero mientras viajábamos por el mundo sin fecha de regreso. Nos gustan los animales y no tenemos prisa en nuestro viaje así que nos parecía una opción perfecta. Después de la primera experiencia descubrimos que hay muchísimas más ventajas que la de economizar en el viaje

¿En qué os fijáis a la hora de solicitar un pet sitting? 

Hemos pasado por varias fases. En los primeros meses del viaje buscábamos por ubicación, aquellos países que nos interesaban más. Ahora, después de 15 meses de viaje, priorizamos un mix entre larga duración y ubicación.

¿Qué es, para vosotros, lo mejor y lo peor de hacer pet sitting?

Hay muchísimas cosas buenas… vives los lugares de forma distinta. Vives como uno más del lugar y sales del circuito turístico. También te permite coger rutinas de nuevo, parece mentira pero cuando pasas mucho tiempo viajando necesitas volver a tener algunas normas como, por ejemplo, alimenticias o de descanso. Pasar más de una semana en un mismo lugar con cocina, la misma cama, sin cargar mochila y lavadora es un privilegio.

pet sitter en Filipinas
Lotus y Carolina en Filipinas

Otra cosa que nos ha sorprendido es que nos ha ayudado a ver otra forma de tratar con mascotas. Una forma menos rígida y pautada de la que tenemos en occidente. Por ejemplo, cuidamos de una gata que vivía libre por el vecindario y le llamábamos con un cascabel para comer y dormir. O ahora estamos cuidando a dos perros en Filipinas (considerados de “raza peligrosa”) y uno de ellos sale de casa cuando quiere, también son alimentados por los vecinos y por nosotros. 

Lo peor, sin ninguna duda, son las despedidas. Sobretodo en los sittings que superan el mes de duración ya que te da tiempo a conectar mucho con el animal. 

El pet sitting nos ha ayudado a ver otra forma de tratar con mascotas

¿Nos contáis una experiencia memorable o un “tierra trágame”? 

Buffff tenemos varias por contar jajajaja. Alberto tiene un blog en el que explica todas estas anécdotas y situaciones “divertidas”. La situación más surrealista, al estilo “tierra trágame”, que hemos vivido sería muy larga de explicar. Resumiendo mucho, es que nos comprometimos con dos sittings para las mismas fechas sin saberlo. Y nos dimos cuenta del malentendido cuando estábamos en una de las casas con su dueña haciéndonos la introducción. Fue una situación muy incómoda al mismo tiempo que muy cómica. Si queréis saber más sobre la historia podéis leerla aquí

Como memorable nuestro primer pet sitting en Nueva Zelanda, teníamos que llegar a la casa sobre las 9 de la noche y nos retuvieron en los controles de inmigración durante tres horas. Era la segunda vez que entrábamos en el país en un periodo de 6 meses y les parecía extraño así que nos hicieron un interrogatorio al puro estilo “Control de Aduanas”. Cada uno en un despacho contestando preguntas y enseñando hasta las cuentas bancarias para que vieran que no queríamos trabajar de ilegales. Esta historia también está contada con detalles aquí.

Gonzo se esconde debajo de una coche en Nueva Zelanda

¿Realmente se ahorra dinero o acabas pagando más porque pasas más tiempo en un sitio donde a lo mejor podrías estar tan solo unos días?

Nosotros creemos que realmente se ahorra dinero, o al menos en nuestro caso. En países donde es muy barato comer fuera de casa acabas gastando al día lo mismo que si fueras solo unos días pero sin pagar alojamiento. Y en los países donde hemos realizado compras para cocinar en casa no hemos gastado en exceso porque acabas yendo a mercados locales con precios locales. 

También es cierto que ahorrar depende de muchas cosas. Si te ves obligado a alquilar coche o moto porque el sitting tiene una ubicación aislada quizás no compensa tanto a nivel de presupuesto. También es cierto que algunos dueños te dejan usar sus vehículos de forma gratuita y otros te los alquilan a muy buen precio. Pero esto ya depende de cada uno, nosotros valoramos estos factores antes de aplicar. Y si vemos que la oferta nos supone un gasto extra, como alquilar vehículo por nuestra cuenta o pagar facturas, normalmente no aplicamos.

Por último, si fuerais un animal… ¿cuál elegiríais?

Alberto sería un caballo libre y salvaje. Carol un pingüino emperador o una ballena jorobada.

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