Nuria y Pitu es otra de esas parejas de viajeros que conocimos a través de Instagram y a los que aún no los hemos puesto cara. Antes de empezar su gran viaje, fueron voluntarios en Cabo Verde, una experiencia que les cambió la vida y que intensificó aún más si cabe sus ganas de recorrer el mundo como mochileros. Ella, investigadora, y él, informático, llevan ya 12 meses viajando, en los que han recorrido gran parte de Asia y ahora siguen su aventura en Nueva Zelanda. Hoy nos cuentan un poco más sobre esta gran aventura aunque si queréis seguir su día a día, podéis hacerlo en su blog o Instagram.

¿Cómo surge la idea de dar la vuelta al mundo?

La idea original es de Pitu, él era el intrépido aventurero y llevaba años diciendo que iba a dejarlo todo y darse una vuelta al mundo. En un principio (ya éramos pareja bastante antes de la “idea loca” de Pitu) el plan era que Nuria continuara trabajando y buscara un Postdoc en algún lugar del mundo donde nos pudiéramos reencontrar durante su viaje.

Pero poco a poco las ganas de Pitu se fueron contagiando y Nuria decidió unirse a la aventura. Y es que no es fácil resistirse a semejante planazo, ¿verdad?

Antes de hacer este gran viaje los dos fuisteis voluntarios en Cabo Verde. ¿Podéis hablarnos más de esta experiencia?

¡Para Nuria esta fue una experiencia reveladora! Ya sabía que le apasionaban los animales y lo de trabajar con tortugas marinas lo confirmó, pero además descubrió otra gran pasión: viajar. Por eso repitió voluntariado tres años y amplió la ruta a otras islas más remotas. El último año de Cabo Verde Pitu se sumó a la experiencia y también quedó maravillado. A día de hoy, sigue recordando las noches de trabajo tortuguero donde las estrellas se reflejaban en el mar como nunca antes las había contemplado.

¿Os planteáis hacer algún voluntariado durante este viaje?

¡Sin duda! Pero cada vez somos más selectivos con los voluntariados ya que no estamos dispuestos a pagar un precio al día como si estuviéramos de vacaciones por estar trabajando (por supuesto manutención o cierta ayuda al proyecto sí, pero no pagar “burradas” como piden algunas asociaciones).

Ya hemos hecho uno en un colegio de Nepal dónde hemos estado un mes y medio como profes (de inglés, mates y bueno… un poco de todo lo que hiciera falta como enseñando normas de higiene, curando heridas etc). Este ha sido nuestro primer voluntariado con niños y nos ha llenado el corazoncito de amor (y además nos ha puesto en nuestro sitio y nos ha hecho valorar lo privilegiados que somos).

Estamos planeando otro voluntariado para dentro de unos meses otra vez con tortugas, pero esta vez… ¡aún más grandes! Aún no podemos confirmar nada, pero nuestra idea es trabajar de voluntarios un par de meses en Centroamérica (a ver si hay suerte y todo cuadra).

¿El peor y el mejor momento del viaje?

Esto seguro que va cambiando con el tiempo, pero a día de hoy coincidimos en que el mejor momento ha sido bañarnos con ballenas en Tonga. Además, esto no entraba para nada en nuestros planes (no sabíamos ni situar Tonga en un mapa), y nos animamos gracias al empujoncito que nos dieron Carol y Alberto de Exploralabola.

El peor… complicado de elegir. Todos se recuerdan al final con risas cuando pasa el tiempo. Hemos tenido muchos momentos caóticos, por ejemplo, cuando pensamos que se había roto la furgo (todo se solucionó sin problemas, y, por cierto, pagad seguro con asistencia en carreteras si estáis en Nueva Zelanda, funciona genial y si no es una ruina).

¿A qué lugar no regresaríais ni muertos?

Ni muertos… a ninguno. Pero quizás Brunei, con lo que caro que es y lo que ofrece, no sería nuestro destino en ningún momento del futuro. De hecho, solo pasamos por allí porque lo obligaba la ruta por tierra para cruzar Borneo.

Sabemos que Pitu se ha convertido en catador de pizzas. ¿Cuál es la mejor que has probado hasta ahora?

La mejor de todo el viaje ha sido en Nepal, en un restaurante italiano de Katmandú al que fuimos con nuestros amigos Ana y Miguel cuando vinieron a visitarnos.

Si ahora mismo pudierais coger una nave que os llevara a cualquier parte (país, ciudad, edificio… lo que sea), ¿dónde sería?

Pitu elegiría el lago Baikal o la Antártida, vamos, dos sitios bien fríos. Nuria lo del frío no lo lleva bien del todo así que cogería la nave a algún lugar tropical donde haya muchos animalejos que ver.

Hay momentos en que nos mataríamos el uno al otro, pero también todo lo contrario, en los que nos alegramos enormemente de estar compartiendo esta experiencia y disfrutamos un montón de nuestra compañía

Lo de viajar en pareja y pasar 24h al día juntos… ¿cómo lo lleváis?

Estupendamente, bien, mal y fatal… ¡todo a la vez! La convivencia 24h al día y de manera continuada puede hacerse complicada.

Hay momentos en que nos mataríamos el uno al otro, pero también todo lo contrario, en los que nos alegramos enormemente de estar compartiendo esta experiencia y disfrutamos un montón de nuestra compañía.

Como nos dijo algún viajero solitario en un alarde de sabiduría suprema: “lo mejor de viajar en pareja es que si algo sale mal, siempre puedes echarle la culpa al otro”.

Con todo el tiempo que lleváis de viaje, ¿qué echáis de menos y que habéis aprendido?

Pitu echa de menos a su familia, los gatos y salir de fiesta. Nuria debe ser más desapegada porque echa de menos pequeñas cosas del día a día que parecen insignificantes como poner una lavadora (ahora de Petsitting tenemos, pero en Nepal tocaba lavar a mano con agua fría) o estar en el sofá con los gatos viendo cualquier cosa en la tele.

Por supuesto hemos aprendido mucha historia y geografía, pero más allá de lo evidente (y sobre todo a raíz de nuestra estancia en el cole de Nepal) hemos aprendido a valorar todo lo que tenemos solo por el hecho de haber nacido en un determinado lugar.

¿Por qué decidisteis crear el blog e Instagram?

En un inicio teníamos una triple motivación: que quedara un cuaderno de bitácora que pudiéramos leer tras el viaje y recordar así nuestras aventuras; mantener una rutina de trabajo (pensando que íbamos a tener muchas horas de no hacer nada, pero al final esto es la excepción); y usarlo como medio para informar a nuestra familia y amigos de dónde estábamos en cada momento.

El último objetivo no se ha llegado a cumplir ya que vamos subiendo cosas al Blog con retraso respecto a nuestros movimientos reales, pero si creemos que cuando el sueño de acabe y dentro de un tiempo consultemos el Blog reviviremos muchos momentos.

Ahora estáis de acá para allá pero… ¿si no fuera en Madrid, donde os gustaría “asentaros”?

Justo el otro día estábamos divagando sobre la posibilidad de irnos al Norte de España, ya que allí se come genial y a los dos nos gusta mucho la montaña.

¿Una frase que resuma este viaje?

Aunque no sea una frase muy filosófica, podría ser: “si no es ahora…. ¿cuándo?”, ya que se aplica a muchas de las experiencias que hemos decidido vivir en el viaje, sobre todo a las que no habíamos planificado (vamos, la mayoría) como el caso de ir a Tonga a nadar con las ballenas en libertad.

Y por último, ¿cuál sería vuestro mejor consejo para otros viajeros?

Aunque copiemos un slogan político, les diríamos que Sí SE PUEDE, y que si tienen en mente este tipo de aventura no permitan que los miedos de otras personas o lo que “el mundo espera de ellos” les limite y les impida realizar su sueño. Lo difícil es tomar la decisión y dar el primer paso.

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