Hemos vivido tantas cosas bizarras en solo diez días que hacerlo todo en uno iba a ser muy cansino para vosotros, y para nosotros. Así que se viene una nueva tanda de vivencias por la India.

Ser hombre o mujer en la India

Una de las cosas que más nos preocupaba de este país era la situación de la mujer. Amanda lleva un año viviendo aquí y nunca ha tenido problemas pero la realidad es que a las mujeres se las viola en grupo y viven en una situación de discriminación total y absoluta.

Y lo peor es que lo tienen asumido. Prueba de ello es que, por ejemplo en el escáner del aeropuerto, el centro comercial o para entrar a algunos templos, la mujer pasa por un escáner y el hombre por otro. Incluso en el centro comercial hay una zona de parking solo para mujeres, más cerca de la entrada (¿para tener tiempo de meterte en el coche y cerrar si alguien quiere hacerte algo?). Y en el metro hay un vagón solo para ellas. Suponemos que se trata de medidas de discriminación positiva pero la solución no es proteger a la mujer, es educar en la igualdad y la no discriminación algo que, por otra parte, creemos que tardará varias generaciones en ser una realidad en la India.

La discriminación entre hombres y mujeres están tan arraigada que, en Agra, incluso pudimos ver un grupo de gente que celebraba el nacimiento de un baby male. Es decir, cuando en la familia nace un niño, se reúnen y se hace comida para celebrarlo. No pasa lo mismo cuando nace una niña, como si fuera una desgracia.
Mientras esperamos a que cambie esta situación, muchas mujeres estarán sometidas a sus maridos o padres incluso para una nimiedad. Hubo un indio que quiso hacerse una foto conmigo (Nuria) pero el permiso se lo pidieron a Franc quien lo rechazó porque ya sabemos cómo acaban esas fotos: o vendiéndose a otros turistas o publicadas en redes sociales como si se tratara de una conquista amorosa.
Respecto a ser hombre en la India, es infinitamente más fácil. Solo por tener dos bolas colgando tu opinión vale más y te tienen más respeto. Lo curioso es como se relacionan entre ellos. En estos 10 días por el norte de la India hemos visto hombres (de cualquier edad) yendo abrazados o de la mano por la calle, sonriéndose con cariño y con total normalidad (como debe ser), etc. Sin embargo, hasta apenas unos días antes de nuestra llegada al país, la homosexualidad estaba penada con cárcel.

Trabajar en la India

Si solo en Delhi más de 18 millones de personas…no extraña que haya más demanda que oferta de trabajo. Por eso, para cosas que a nosotros nos parecen tremendamente absurdas, se crea un puesto de trabajo. De hecho, resulta curioso que aquí el mercado laboral funciona al revés que en Europa. Mientras en Occidente cada vez hay más máquinas que hacen el trabajo de humanos, aquí hay humanos haciendo el trabajo que podría realizar cualquier máquina.

Un ejemplo, en el centro comercial cuando entras en el ascensor hay una especie de “botones” a quien tienes que decirle a qué planta vas y él se encarga de picar al botón. Y así todo el día, arriba y abajo, arriba y abajo…debe acabar el pobre mareado.

Otro ejemplo, entras en un templo con tu entrada con QR. Un indio escanea el QR y otro rompe la entrada. ¿Cuál es la diferencia entre lo que hace uno y el otro? Ninguna pero estamos creando empleo. En definitiva, por cada minúscula acción que se requiera para acometer un acto cualquiera, ya sea comer o comprar una tarjeta SIM, hay un indio atendiéndote, otro esperando y varios más por si acaso en la retaguardia.
Y es que aquí son unos buscavidas. Y si hay que crear empleo para 18 millones de personas, pues se hace. Como dice Franc, esto está lleno de emprendedores, a los liberales del BOE les encantará.

Lo que no es aceptable es el trabajo infantil. Encontrarse niños en medio de la carretera vendiendo flores, bolis, libros…cuando deberían estar en las escuelas. Incluso en los jardines de Agra desde los que se puede ver el Taj Mahal nos encontramos una niña de no más de 7 años que nos ofreció marihuana y opio. Lo más curioso de todo, según nos contó Amanda, es que el presidente Modi había prohibido el trabajo infantil pero lo volvió a legalizar después de que se convirtiera en una demanda de las clases más populares. De hecho, cuentan con una Ley de Trabajo Infantil muy ambigua ya que lo prohíbe trabajar a menos de 14 años excepto si es en negocio familiar y después de la escuela. En definitiva, las propias familias prefieren que sus hijos estén por la calle deambulando y trabajando en vez de estudiando.
Otra cosa muy curiosa es la diferencia en “trabajos para hombres o mujeres”. Aquí la mayoría de modistas y costureros son hombres. Incluso en la tienda de perfumería, maquillaje y cosmética los vendedores son hombres a pesar de que venden productos femeninos que nunca habrán utilizado…

Por cierto, si estás planteándote montar un negocio en la India es una gran idea porque hay mucho potencial de crecimiento. Sin embargo, necesitarás un socio indio para hacerlo sino será imposible.

Situaciones bizarras en la India

Si después de nuestro primer post aún no habéis tenido bastante…algunas vivencias más:

  • Estando en el Fuerte de Amber, en Jaipur, se nos acercó un guía que sabía español e incluso nos recitó un refrán en catalán.
  • Tripadvisor está consagrado como el Dios del Comercio. Todos te piden un comentario positivo en esta plataforma. En Varanasi, Franc les ofreció una propina por habernos dejado estar más rato en la habitación porque no me encontraba bien y le dijeron que preferían un comentario en Tripadvisor.
  • Puede que acuerdes con un rickshaw que te lleve a un sitio pero al final te llevan tres conductores diferentes. Para ir de Agra a Varanasi pasamos por tres conductores, el último se creía Vin Diesel en la versión Bollywood de Too fast, Too furious y si no atropelló a nadie fue porque Mahatma Gandhi no quiso.
  • Una regla básica que debes aprender: cualquier botella de agua es sospechosa. A veces las que venden han sido rellenadas con agua de a saber dónde y corres el riesgo de estar visitando a Roca un par de días. Fíjate siempre que esté bien cerrada y que haga “crack” al abrirla. Sino…déjala.
  • Los indios se presentan como buenos samaritanos. De hecho, más de uno cuando intentábamos regatear nos decía que era el precio real, que su madre le había enseñado “not to tell lies” pero si pueden te la meten doblada. También es habitual que te digan que ellos son felices si tú eres feliz y se ofrecen a hacerte una foto, indicar una dirección si te ven perdido, o ayudarte con cualquier cosa. Eso sí, después te pedirán unas rupias de propina. Y es que ya lo dice Franc, ver a un blanco y si es español, más, es como aferrarse a un clavo ardiendo en según qué situaciones.
  • En Agra nos cruzamos un grupo de jóvenes que iban a bañarse al río, por llamarle de alguna manera porque eso tenía de todo menos agua. Algunos llevaban garrafas de 5 u 8 litros vacías. Según nos contaron es porque no saben nadar y las utilizan como flotador.
  • Sí es No. Puede que en alguna ocasión el rickshaw no tenga ni idea de donde tiene que llevarte pero te dice que sí lo sabe y que tarda 20 minutos. Al final son 40 porque por el camino se ha perdido 15 veces y preguntando a 30 compatriotas. Pero tranquilo, que aquí el tiempo no se pierde porque viven la vida slow.
  • En algunas zonas, sobre todo en la de embajadas y los centros comerciales, suelen verse coches de alta gama. Eso sí, los lleva el chófer porque, claro, conducir, aunque sea un Range Rover o un Ferrari, es de pobres. Peleles.
  • El juramento hipocrático son los padres. Cuando me puse mala, fuimos a un hospital privado y aunque fue mejor de lo que esperábamos, en la consulta médica estaba yo y 3 pacientes más con sus respectivos familiares. Tu diagnóstico lo escucha todo el mundo mientras uno de la limpieza pasa dando bandazos a la escoba, otro te toma la tensión y el doctor te mira la garganta con la linterna del móvil. Ni que hablar de los farmacéuticos, que parecían reírse o estar emocionados por atender a un occidental^^.

¿Volveremos a la India?

Como veis 10 días en la India dan para escribir casi un libro. Es un país intenso, agotador y difícil pero también es sorprendente y la mejor forma de vivirlo es con la mente bien abierta, sin prejuicios y sin pretender cambiarles. Por eso, hemos querido plasmar en este post todo tipo de situaciones vividas y hemos querido hacerlo, con todo el respeto, desde el humor y la ironía porque son las mejores armas para vivir algo tan único y diferente a lo que estamos acostumbrados.

Sobre si volveremos a la India, yo creo que sí. Solo por el hecho de haberme puesto mala en Varanasi y pasarnos dos días en el hotel encerrados, le debo a Franc una nueva visita a esa ciudad, que fue la que menos vio pero más le gustó. También tenemos pendiente el sur (Goa, Mumbai,…) y queremos ver la ciudad donde está el museo de OSHO. Así que…tarde o temprano os encontraréis en el blog con más aventuras y desventuras por la India.

¡Nos vemos a bordo!

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