Ibiza en un día: viaje de ida y vuelta

Buenas noches, ¡tripulación!

¿Cómo estáis? Hoy llego más tarde que nunca pero no quería dejar el blog sin actualizar esta semana. Y menos teniendo en cuenta que, por fin, volvíamos a tener un post sobre viajes. Un viaje, además, muy especial porque he disfrutado de algunas cosas por primera vez. ¿Dónde nos fuimos? ¡A Ibiza!

El sábado 13 de enero nos fuimos a pasar el día a Ibiza. Sí, como lo lees, a pasar el día. ¡Una locura! ¿Verdad? Es la primera vez que hacía un viaje de ida y vuelta en un día a una ciudad fuera de mi comunidad autónoma. Y además, era el primer viaje de 2018. De ahí que os dijera que había sido una escapada muy especial.

Vuelo barato a Ibiza

No teníamos planeado el viaje. El martes de la misma semana recordé un artículo que leí en el que decía que era el mejor día de la semana para comprar vuelos. Así que decidí echar un ojo a Skyscanner por si encontraba algún chollo…¡y lo encontré!

Pensaba que lo de los vuelos a 5 o 6 euros era una leyenda urbana pero, en este caso, tuve suerte. El vuelo nos salió por 24 euros ida y vuelta dos personas. Eso sí…a horas intempestivas, saliendo a las 7 de la mañana y volviendo a las 22h. Aunque ya nos fue bien porque así pudimos exprimir las horas al máximo y recorrer la ciudad de punta a punta.

¿Qué hacer en Ibiza un día?

Esa es la primera pregunta que yo me hice. Consulté algunos blogs y artículos para tener unas referencias básicas aunque, al final, nos dejamos llevar por la improvisación.

Cerca de las 8 de la mañana aterrizábamos en el aeropuerto de Ibiza y allí nos esperaban para darnos el coche que habíamos alquilado. Siendo tan pronto, no sabíamos qué hacer así que decidimos ir al Mercadillo de Sant Jordi ya que era el plan perfecto para un sábado madrugador. Además, siendo realistas, ¡tampoco había nada más abierto!

mercadillo de sant jordi en ibiza

El Mercadillo está en el hipódromo de Ibiza y es bastante grande. Es un mercadillo de segunda mano por lo que puedes encontrar grandes reliquias, como este ordenador que yo tuve de pequeña. ¡Qué ilusión me hizo verlo!

ordenador-mercadillo

Después de una hora dando vueltas viendo todo tipo de peculiaridades y artículos de segunda mano, al final nos fuimos de allí con un regalo muy especial. Encontramos un puesto donde tenían postales antiguas. Sí, soy una nostálgica y me encanta comprar postales viejas y, además, escritas. Suelo imaginarme cómo sería el autor, sus días en la ciudad, qué sentiría el destinatario al recibirla…¿A vosotros os gusta recibir o enviar postales? Después de unos minutos buscando la mejor…decidimos comprar dos muy peculiares porque…¡eran tan antiguas que llevaban el matasellos de Franco! Además, una de ellas tenía la dirección de Barcelona, algún día me pasaré para ver el edificio donde debió llegar aquella postal allá por la década de los 70…

Después cogimos el coche dirección al Mercadillo de las Dalias. Hicimos una parada a mitad de camino para desayunar en un bar de carretera nacional donde nos pusimos las botas con un bocata de tortilla de patatas que me dio la vida. Qué bien se empieza el día cuando se desayuna “en condiciones”, como diría mi madre.

El capítulo de Las Dalias me lo saltaré porque aunque es uno de los Mercadillos hippy más famosos de la isla pitiusa…siendo invierno y tan pronto, estaba desierto y no pasamos más de cinco minutos. De ahí nos fuimos hacía el norte a recorrer Ibiza sin rumbo, parando en algunas playas y pueblos que nos llamaban la atención.

Comer bullit de peix en Ibiza

Cuando supimos que nos íbamos a pasar el día a Ibiza solo tuvimos clara una cosa: teníamos que comer bullit de peix.

Llevábamos apuntados tres restaurantes que habíamos visto recomendados por Internet pero siempre nos gusta preguntar a la gente local y eso hicimos. El hombre que nos alquiló el coche  nos recomendó comer bullit de peix en Can Pujol, justo uno de los restaurantes de nuestra lista. Y fue una gran decisión porque estaba riquísimo, además el lugar tenía bastante encanto con vistas a la playa…pena que fuera invierno porque me hubiera gustado darme un bañito después de comer. A falta de hamaca y solecito, nos echamos una siesta de media horita en el coche :-O. Suena absurdo pero me encantó, nunca había echado la siesta en el coche en una calle cualquiera y me sentó de muerte teniendo en cuenta el madrugón que nos habíamos metido.

bullit-de-peix-en-can-pujol
Bullit de Peix en Can Pujol, Ibiza

El resto de la tarde la pasamos recorriendo el centro de la ciudad y los callejones de Dalt Vila. Obviamente un viaje de ida y vuelta a Ibiza en un día no da para mucho pero…¡yo me lo pasé pipa! Así que de vez en cuando seguiré en busca de chollos de ida y vuelta así. Un viaje, por corto que sea, ¡nunca puede ser malo!

¡Nos vemos a bordo, amigos!

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