Viajar es una de las cosas más maravillosas de este mundo. Quizás por eso este 2015 quisimos comenzar el año haciendo una escapada de fin de semana, es decir, cerquita de casa. Y quizás porque me encanta viajar, y seguro que a muchos de vosotros también, he querido comenzar este blog hablando de viajes.

Como os decía, mi novio y yo comenzamos 2015 con una mini escapada de tres días a Toulouse y Carcassone. Además, aprovechamos el camino de ida y de vuelta para hacer un alto en el camino y visitar fugazmente Collioure y Narbonne. Cada una de las visitas tuvo su encanto. Sin embargo, Collioure me encandiló especialmente por ese ambiente a medieval que se respira a dos pasos del mar y con un sol maravilloso. No tengo fotos porque solo paramos a desayunar y me dejé la cámara en el coche pero podéis haceros una idea de cómo es este pueblo costero, aquí.

Qué deciros de Toulouse. Como toda ciudad tiene algo especial con sus edificios históricos, sus iglesias y sus plazas. Sin embargo, yo me quedo con tres cosas: las vallas en algunas aceras de la ciudad con una flor en el centro, la fuente de la Plaza Saint-Etienne, justo al lado de la Catedral Saint-Etienne y el Jardín Japonés.

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Las vayas de las aceras en Toulouse tienen en el centro esta especie de flor.
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Un ángel agarra la fuente con forma de cabeza de pato en la Plaza Saint-Étienne, al lado de la Catedral de Saint-Étienne.

Siempre he pensado que los parques y jardines le dan oxígeno a la ciudad y a sus habitantes. Pasear o correr rodeada de naturaleza, aunque estés a dos pasos de la ciudad, hace que te olvides de todo aunque sea por unos minutos. En Toulouse, el Jardín Japonés está al lado de la ciudad administrativa y cerca de la parada de metro Compans Caffarelli. Como no podía ser de otra manera, reproduce un típico jardín japonés con su puente rojo, sus sakura y un pabellón de té en el centro.

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Puente rojo en el Jardín Japonés de Toulouse.
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El Pabellón del Té. Cuando lo visitamos había un grupo de personas haciendo taichi.

De Carcassone me quedo con la visita dentro del Castillo (gratis para menores de 25), los muros de piedra y el centro moderno. ¡Ah!, y no se me podía olvidar una pastelería que teníamos cerca del hotel y tenía los dulces más ricos de toda la región, seguro. Se llama Bourgeois y está en la 236 Avenue du Général Leclerc.

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Murallas de Carcassone.
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Nos hizo un día soleado y con un cielo precioso.
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El manillar de una de las puertas del Castillo de Carcassone.

Y de Narbonne, vimos poco más que la catedral. Pero os dejo esta foto de una de las farolas en una calle cualquiera. La sombra de la farola reflejada en la pared le da un toque especial a la foto.

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Farola en una calle cualquiera de Narbonne.

¿Habéis visitado alguna de estas ciudades? ¿Qué es lo que más os sorprendió u os gustó de ellas?

2 comentarios en “V de viajar”

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