Una de las cosas que más disfruto cuando viajo es la comida. Y en Lisboa y Oporto lo disfruté muchísimo. Descubrir la comida regional de otras ciudades y países me encanta. Por eso, en los últimos viajes he cogido la costumbre de comprar libros de la gastronomía regional. De Lisboa, además de quedar fascinada por el Alma de Alfama, me traje Portugal a la mesa, y hoy, por fin, inauguro la sección de recetas del blog haciendo Sericaia, un dulce portugués.

Si habéis estado en Lisboa, seguro que habréis probado los famosísimos pastelitos de Belén. Están deliciosos y en el libro del que os hablo venía la receta pero decidí empezar por algo más sencillo. No es muy difícil hacer Sericaia y cuando se está haciendo el sabor te recuerda al de los pastelitos de Belén (no puedo evitar ir probando lo que cocino…) y otros postres típicos de Portugal. Sospecho que es porque casi todos comparten unos ingredientes básicos: yemas de huevo, azúcar y canela.

La Sericaia decidí hacerla para celebrar mi cumpleaños este domingo y la verdad es que triunfó entre quienes la probaron. Así que seguro que volveré a repetirla. Sea como sea, sin más dilación, os dejo la receta de Sericaia, un dulce portugués que, por lo que he podido leer, es típico de la región de Alentejo, donde suelen tomarlo acompañado de ciruelas de Elvas.

Receta de Sericaia paso a paso

Ingredientes para hacer Sericaia:

  • 500 ml de leche (yo usé desnatada y me quedó bien)
  • 8 yemas
  • 8 claras
  • 75 gr de harina (yo cogí de repostería)
  • 250 gr de azúcar
  • 1 palo de canela
  • Canela en polvo
  • La cáscara de un limón

Preparación: 

  1. Batimos las yemas con el azúcar hasta obtener una crema espesa y esponjosa
  2. Pasamos a un bol y, sin batir, incorporamos la harina, envolviendo bien. Reservamos.
  3. Ponemos a hervir la leche en una cacerola con la cáscara de limón (recuerda enjuagarlo muy bien antes de usar la piel) y el palo de canela. Os recomiendo ponerlo a fuego bajo-medio e ir moviendo para evitar que la leche se nos queme.
  4. Retiramos el palo de canela y la cáscara de limón. Mezclamos la leche con la crema reservada y lo ponemos en una cacerola que ponemos al fuego para cocer. Es muy importante ir moviendo para que no se pegue. Cuando la crema se vuelva más espesa y sólida, retiramos del fuego y dejamos enfriar.
  5. Batimos las claras a punto de nieve (he hecho mil postres y en este paso siempre suelo fallar y pasarme un poco. Por suerte, la Sericaia salió buenísima igualmente pero vigilad que no os pase como a mí). Una vez al punto de nieve, mezclaras con el preparado anterior una vez que esté frío.
  6. Cogemos una cuchara y pasamos poco a poco la masa a un recipiente de barro redondo para llevarlo al horno. (Yo no tenía recipiente de horno así que usé un molde redondo rizado desmontable).
  7. Espolvoreamos toda la superficie con canela y llevamos al horno (previamente precalentado) a 220º. En la receta del libro indica dejarlo en el horno unos minutos pero, a modo de orientación, debéis sacarlo cuando al dulce se le hayan hecho grietas en la superfície.
  8. Al sacarlo, mejor dejarlo enfriar para que se asiente antes de comerlo.

¿Qué os parece? Bastante sencilla, ¿no? Probad a hacerla porque no os decepcionará y siempre es maravilloso ampliar fronteras y comer típico de otro país como la Sericaia. Si os animáis a hacerla, contadmelo en Twitter o Instagram. Me encantará ver vuestras recetas 😉

Nos vemos a bordo,

N.

PD: No os asustéis por la fotografía de la Sericaia, a medida que suba más recetas comprobaréis que aunque todo lo que cocino suele salirme riquísimo…la presentación no es mi punto fuerte ^^

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