Si eres de los que se pirra por el sushi o unos fideos udon, este no es tu post. La especialidad del restaurante Carlota Akaneya es la barbacoa japonesa. Es el único restaurante japonés de Barcelona -y de Europa, según sostienen los dueños- que ofrece este tipo de barbacoa, conocida como sumiyaki.

Pero esa no es la sorpresa. También es el único en el que podrás comer la famosa carne de Kobe. Se trata de un tipo de carne de ternera exclusiva de Japón y cuya exportación está prohibida. Por suerte para nosotros, hay algunos granjeros japoneses que viven en Chile, Australia o California que sí que exportan este delicioso manjar.

A mí me fascinan los japoneses. Por eso, cuando una compañera me habló del Carlota Akaneya, supe que tenía que ir. La primera vez que lo intentamos fue imposible reservar -el local es pequeño y se llena rápido, sobre todo teniendo en cuenta lo famoso y exclusivo que es-, pero este viernes volvimos a llamar y…voilà, conseguimos reservar la última mesa que quedaba libre.

El restaurante está situado en pleno centro de Barcelona, en el barrio del Raval. Para entrar tienes que picar a un timbre y, al entrar, impresiona encontrarse con mesas que en el centro tienen una parrilla y sobre las que cae una especie de tuvo extractor para recoger el humo de la barbacoa.

Nuestras expectativas eran muy altas y estábamos dispuestos a disfrutar al máximo así que, tras observar la carta, decidimos optar por el Menú Degustación de 65€ -tienen otro un poco más económico (45€) y también está la opción de comer a la carta. El menú que cogimos es el más largo pero ni te quedas con hambre ni llega a ser pesado.

carlota akaneya

De los diferentes tipos de carne que probamos, no sabría con cual quedarme porque todas me parecieron riquísimas, aunque cierto es que la de Kobe sorprende muchísimo porque nunca había probado algo igual. (Me quedé alucinando cuando nos contaron que a estas vacas les ponen música clásica para entretenerlas e incluso les hacen masajes, aunque parece ser que el misterio de la ternera de Kobe es una leyenda…). Sea como sea, es una carne muy tierna, prácticamente se deshace en la boca. Y con un toquecito de pimienta y sal está deliciosa.

Pasamos casi dos horas comiendo y…¡todo estaba riquísimo! Además, el hecho de que pongas tu mismo la carne en la parrilla, convierte la cena en una experiencia diferente. Los camareros son súper atentos y el lugar es muy acogedor y sereno.

Si tuviera que ponerle nota a la experiencia de comer en el Carlota Akaneya..   .le pondría un 7. Y no me malinterpretéis, la cena fue realmente exquisita pero quizás 65€ es un poco caro teniendo en cuenta que realmente no es un Menú Degustación súper elaborado y parte de la carne te la haces tu misma. En el fondo, pagas la carne aunque bien merece la pena hacerlo ni que sea una vez en la vida…

Y esto es todo por hoy amigos. Volveré, 🙂

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